diegomongelli

Jugar por jugar

trinche primer plano

Tomás Felipe “el Trinche” Carlovich

Tengo que admitir que, hasta hace muy poco, no había escuchado nada respecto del Trinche. Nada de ningún jugador mítico que pudiera igualar a Maradona y a Messi y del cual (¡qué conveniencia!) no hubiera quedado un solo archivo de video. De hecho, de habérmelo presentado así, sin más, yo habría respondido quizá con alguna de las inflexiones usuales en las que se propone sardónicamente que en algún caserío del Chaco hay un pibe escribiendo “À la recherche…” del cual nunca oiremos, claro. Pero lo cierto es que el trinche existió; y –según parece- lo no menos cierto es que ese “un tal Carlovich”, como se refirió Maradona a él en su llegada a Newel’s en ’92, se trató de un futbolista como no se haya visto ninguno jamás.

Tomás Felipe nació en 1949 en Rosario, Argentina; séptimo y último hijo de un inmigrante yugoslavo. Tuvo una infancia pobre pero feliz. Su padre instalaba cañerías en la ciudad, su madre sostenía la humilde vivienda y él jugaba al fútbol. Desde la mañana y hasta la noche; desde que tuvo altura para pisar una pelota y hasta que lo vinieron a buscar de un “club grande”, Tomás jugó a la pelota.

trinche central cordoba

En su nómina de registro se lo reconoce jugador desde 1969 hasta 1986 y se lo incluye en Rosario Central, en Colón, En Independiente Rivadavia de Mendoza (donde lo llamarían “rey”), en Deportivo Maipú, quizá en Los Andes y, de vuelta en Rosario, en Central Córdoba, club de sus amores y equipo en el que conoció –aunque rehuyéndole- la gloria. Sólo jugó, acaso, dos únicas veces en Primera. La Base de Datos del Fútbol Argentino le computa 62 partidos y 9 goles; pero todo es impreciso en la historia de Carlovich.

Se dice, que inventó la “rabona”. Se dice que, además, fue inventor del legendario artilugio futbolero conocido entre sus adeptos como el “caño de ida y vuelta” –jugada que le habría valido el apodo de “trinche” y que nadie jamás (ni siquiera él) ha logrado o intentado explicar. Se dice que no existen registros fílmicos del Trinche (sólo se le asigna la posibilidad de una gambeta en 35mm, sobreviviente de una escena de cancha en una película de Carlos Galletini –Se acabó el curro, 1983-, en la que un lungo nr. 10 se saca de encima, con prestancia pero sin magia, al Gringo Scotta: cabe recordar que normalmente él jugaba con el 5 en la espalda). Se dice que el Trinche es el ejemplo máximo de olvido y omisión histórica que ha acontecido en el fútbol mundial porque, se dice, Carlovich fue el más grande de todos.

La única gambeta del Trinche que sobrevivió en video.

La única gambeta del Trinche que sobrevivió en video.

En este punto, la historia, como cualquier narrativa de genialidad y destreza perdida en la ignominia -verdad o no- ya es linda de por sí. Pero lo que hace que esta historia del Trinche sea creíble –y por lo tanto, mágica- es, acaso, la enormidad de las figuras que lo vieron jugar y que se ocupan hoy de recordarnos su existencia.

Así, Diego Maradona asegura que el mejor de todos los tiempos jugó en Rosario antes que él, y se llamó Carlovich; José Pekerman lo incluye de nr. 5 en su selección de ensueños; Marcelo Bielsa fue cada sábado durante cuatro años a la cancha a verlo exclusivamente a él; Jorge Valdano asegura, desde su oficina en la Casablanca madrileña, que se movía con la delicadeza del mejor Redondo; Quique Wolf destaca lo maravilloso de su juego y piensa en Riquelme; Juan Carlos Monte, Carlos Aimar, Alfredo Obberti, Aldo Poy, Mario Killer y otros contemporáneos admiten la posibilidad de haber sido testigos de un talento sin par; la prensa Rosarina lo idolatra; y hasta –el rumor existe, ¿por qué negarlo?- se supone que el propio Edson Arantes Do Nascimento se habría negado a la posibilidad de la llegada del argentino a su Cosmos de EE.UU…

Pero entonces, si Carlovich jugaba como jugaba, y si no tenemos motivos para creer que todo esto que se dice es una invención que responde a irracionales planes con fines perversos –vaya a saber…- entonces ¿por qué el Trinche, no llegó?

trinche paladini

En una entrevista reciente, César Luis Menotti cuenta que en ´75 lo convocó a una preselección para el Seleccionado Argentina y que Carlovich nunca se presentó. Cree recordar –y sonríe alegremente; quizá, agradecidamente- que la excusa se relacionaba con una salida de pesca y la crecida del río. Sus compañeros en Central Córdoba también sonríen frente a la evocación de los recuerdos del Trinche y hablan de faltazos a entrenamientos, de salidas nocturnas entresemana, de un amor casi filial por el vino, de pasión por la pesca y el agua y el campo, de asados, de mujeres, de resacas hasta el mediodía. Una anécdota asegura que un día, cuando todo el plantel de Central ya estaba en el micro listo para salir a la cancha, Carlovich argumenta que olvidó algo en el vestuario, abandona el micro y nunca regresa; otra, que como parte la prima por su llegada a Independiente Rivadavia, el Trinche acuerda la entrega de un auto; y que a las pocas semanas, cuando finalmente le es dado el vehículo, se va manejando de Mendoza a Rosario sin preocuparse por los partidos a los que faltaría ni por las consecuencias de su escapada.

Por su parte, Carlovich niega todo. Y lo niega con una inocencia propia de la más notable humildad. Ante las preguntas respecto de su pasado licencioso él baja la vista, intenta una sonrisa que no consigue formar, levanta los ojos vidriosos y asegura que no se acuerda, asegura que aquello son habladurías, asegura que no le gustaba el vino, que aprendió a pescar de mayor, hace apenas algunos años. Y de la misma manera calma y sin voluntad de convencimiento con que niega aquella parte de su vida, también niega lo demás. No sabe si él era realmente así de habilidoso como se dice; no cree haber inventado el “caño de ida y vuelta” y no tiene en claro a qué se refiere; no recuerda que Menotti lo convocara a preselección alguna… Solo se permite –dándonos la gracia de una chance para festejar tal arrojo- la vanidad de evocar detalladamente la noche del 17 de abril de 1974.

Rosario 74

La Selección Rosario que enfrentó a Argentina en ’74. El segundo de pie desde la derecho es el Trinche; el primero en cuclillas desde el mismo lado, Kempes.

Aquella jornada, la Selección mayor se despide de los hinchas argentinos antes de su partida al Mundial de Alemania. Para tal ocasión, Carlos Timoteo Griguol y Juan Carlos Monte deben armar un combinado que representaría a la Selección Rosarina. Finalmente, el “once” titular se conforma con cinco jugadores de Rosario Central –entre ellos el Matador Kempes-, cinco de Newel’s Old Boys y Tomás Felipe “el Trinche” Carlovich.

El partido se juega en Rosario, Santa Fé; y Argentina pierde, escandalosamente, 3 – 1. El Trinche tiene su noche soñada y el país lo conoce. ¡QUÉ BAILE, COMPAÑERO…! titula Crónica. CON ALEGRÍA Y DESENCANTO, postula el periódico La Tribuna. EL TRINCHE BAILÓ A LA SELECCIÓN, se jacta un semanario local. Y Carlovich sonríe. Sonríe cuando da un exquisito pase gol a Obberti para el 2 – 0. Sonríe cuando, como dicta la crónica, tira su famoso “caño de ida y vuelta”. Sonríe, incluso luego de ser reemplazado (aparentemente por pedido expreso de Cap, que sentía perjudicial para la imagen de la Selección que ese cinco descomunal siguiera jugando) a los quince del segundo tiempo…

“Trincheee, trincheee…” se escuchó aquella tarde bajar de la tribuna. Una tribuna en la que por primera y única vez, los hinchas canallas y los leprosos cantaban al unísono y abrazados.

trinche la rompio

Ahora Tomás Carlovich ya no juega al fútbol. Sufre de problemas crónicos en su rodilla derecha y lo operaron de la cadera un par de veces. Renguea al caminar. Tiene prohibido, incluso, siquiera pegarle a la pelota. Ahora, el Trinche sigue ligado a Central Córdoba y a su fútbol; ocasionalmente se reúne con sus ex compañeros de equipo y juntos evocan épocas pasadas al amparo de un vaso con vino y soda.

Yo, como todos, también me pregunto ¿por qué no llegó? ¿Cómo es que no llegó? Carlovich no da respuestas. Con su silencio, nos deja imaginar que era un calavera incorregible; que tuvo mala suerte; que había hecho una promesa; que no se animó; que prefirió la clemencia del anonimato a la rigurosidad impiadosa de la fama y el dinero; que le gustaba jugar, y sólo eso (“…para mí el fútbol es todo…” dice casi en un susurro y como escondiéndose); que sabiéndose el mejor, reconoció innecesario postularlo.

El Trinche hoy.

El Trinche hoy.

Personalmente, prefiero una explicación tan simple como redentora. Una explicación que hoy, a la luz de los pases millonarios y las transmisiones en directo y los derechos de televisación y las publicidades en las camisetas y los niños fichados al nacer y los atletas de alto rendimiento y los cócteles vitamínicos y las estadísticas extenuantes y esto y aquello y lo otro… parece ser, esa explicación, la excusa pobre y cobarde de un fracasado: el Trinche amaba el fútbol y por lo tanto, jugaba por jugar. Y así es como me gusta su historia. Desde este modo de ver las cosas que elijo. Un modo romántico, lo sé; quizá hasta adolescente. Pero así me gusta.

-Tu virtud futbolística, ¿cuál era? –le pregunta un periodista deportivo a ese hombre de aspecto adusto, macizo, y de cabellera ondulada que lo observaba con recelo, casi con vergüenza.

Entonces, Tomás Felipe Carlovich pierde su vista en el horizonte y sin mirar a nada y a nadie, conteniendo las lágrimas y en un acto de ambigüedad prosaica tan perfecto como emocionante dice sonriendo:

-Qué sé yo… Querer la pelota a cada ratito…

VIDEO:

Mirá la historia del Trinche a cargo de "Informe Robinson", de Canal +, España.

Mirá la historia del Trinche a cargo de “Informe Robinson”, de Canal +, España.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: